Experimento: Sin desodorante

En nuestro reciente viaje anual a nuestro querido Mexico, nos dimos la vuelta por el bello puerto que nos vio nacer, Mazatlan. Esta hermosa ciudad se caracteriza, entre otras cosas, por su cálida temperatura durante todo el año. Obviamente estando allá fuimos a la playa. Generalmente cuando voy a la playa no uso desodorante (y no por desaseada, tengo mis razones de peso). La razón es porque cuando me asoleo (que  honestamente son a lo mucho 2 veces al año,  y tristemente estoy hablando de días) no uso ningún producto cosmético,  salvo bloqueador solar con Factor de Protección Solar de mínimo 30, para evitar manchas en la piel o alguna reacción alérgica.  Así que el desodorante, el rubor o cualquier otro producto embarrable en la piel, ese día no se usa.
 

En esta ocasión note algo muy peculiar. A pesar de estar activa todo el día, asoleandome, bañadome en el mar, sudando, etc, SIN DESODORANTE, las axilas no produjeron ningún olor. Pero literal, ningún olor, ni agradable ni desagradable. 

Dado mi descubrimiento, decidí hacer el experimento de seguir intentandolo y ver si se seguían produciendo los mismos resultados.  Por supuesto que para esto era necesario contar con un “juez”, ya que yo sola no podía ser “juez y parte”. Ya se podrán imaginar quien tuvo que fungir como juez… El pobre olfateador Beto (¡eso es amor!). 

Los días consecuentes lo volví a hacer en Mazatlan, y los resultados fueron los mismos. Continue con el experimento en Seattle, e incrementé la variable sudor. El lunes por la tarde recién desempacados nos lanzamos a hacer hiking Cougar Mountain Regional Wildland Park  aprovechando que salió el sol. Caminamos a paso veloz como por una hora y quince minutos, y sudamos bastante. Adivinen cual fue el resultado del experimento? Para mi sorpresa (y  para la del Beto también) los resultados siguieron siendo positivos. 

No se si estos resultados vayan a ser los mismos durante los días mas calientes del verano, pero siendo honesta, prefiero por mucho  usar desodorante 60 días al año que los 365. El saber que puedo andar activa y feliz -y sin causar desmayos- por la vida sin este producto, me provoca una sensación totalmente liberadora. 

Mis desodorantes cruelty-free arrumbados

Entonces, tomando en cuenta los resultados obtenidos, solo me queda pensar que el llevar una alimentación a base de plantas es el factor determinante para haber obtenido dichos resultados. No crean que me lo saqué de la manga, me puse a reflexionar bastante sobre el tema: ¿Se imaginan no tener que usar desodorante? Significaría ahorrar recursos, reducir el consumo, reducir el tiempo en la rutina diaria, tener la piel mas sana y muchos etcéteras mas. Y concluí que el tener 10 años sin consumir carne, y 1 año de ser vegana, hicieron que mi cuerpo se desintoxicara de las toxinas (valga la redundancia) maléficas, malévolas, mequetrefes y peligrosas que los  productos de origen animal contienen, y las cuales son causantes de, entre otras cosas, algunos malos olores que genera el cuerpo humano.

Suena logico, ¿no?
 

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