Día mundial del Medio Ambiente: 5 tips sencillos para convertirte en “neoactivista”

El 5 de junio, desde 1974, se celebra el día mundial del medio ambiente. Este día es de suma importancia, ya que ha contribuido  a que millones de personas a nivel mundial reflexionen sobre el impacto y las consecuencias de sus acciones en el entorno, e incentivado al cambio de hábitos , de igual forma ha influido en las políticas públicas del mundo.

Este año la temática es la biodiversidad. 

De acuerdo a la Real Academia Española, la biodiversidad es la variedad de especies animales y vegetales en su medio ambiente.

Así de sencillo – y muy complejo a la vez-, son muchas y diferentes tipos de especies animales (los humanos somos una de esas especies) y vegetales que están interconectadas entre si en su medio ambiente  y que gracias a esa conexión se crea una sinergia para que la vida exista como la conocemos –aunque si seguimos con los malos hábitos, estamos muy cerquita de que las futuras generaciones no la puedan conocer así-.

Pero ¿Por qué?

Cuando alteramos – o eliminamos- un componente, un pequeñísimo componente, del ecosistema (entiéndase por componente a un insecto, árbol, mamífero, etc.) todo lo demás se altera, he ahí la innegable interconexión entre todo. 

¿Has escuchado el concepto del “efecto mariposa”? Es una idea vinculada a la teoría del Caos. De forma simple se refiere a la relación causa-efecto de pequeñas acciones resultando en efectos de gran magnitud. Un cambio minúsculo aquí puede generar un resultado gigante allá. Un ejemplo muy facilito es la premisa de las pelis que tratan de viajes en el tiempo, en la que la gente que viaja al pasado no puede tocar nada, ni interactuar con nadie, teniendo que generar CERO impacto mientras esté ahí, ya que de lo contrario alteraría completamente el futuro que ya se conoce.

“El aleteo de una mariposa en Hong Kong puede desatar una tempestad en Nueva York”

¿No te suena conocido? ¿Tal vez… coronavirus covid-19? 

La frase motivadora “pequeñas acciones generan grandes cambios”, que tanto repetimos, se basa en parte en esta teoría. 


A pesar que la naturaleza es nuestra madre y nos da todo para prosperar, aun así la menospreciamos, la tratamos mal, hasta estamos extinguiendo a nuestros hermanos (otras especies), alterando su equilibro. Por eso, ahora estamos viviendo las consecuencias de las acciones de las generaciones pasadas y sumándole las acciones de las generaciones actuales perpetuando tradiciones, creencias y malos hábitos. Consecuencias como: aceleración del cambio climático, calentamiento global, pérdida de biodiversidad, pandemias, océanos cada vez mas ácidos y llenos de plástico, deforestación, deshielo de los glaciares, y la lista sigue… 

Mientras no hagamos la conexión, mientras sigamos viviendo “cómodamente en la normalidad”, mientras no hayan cambios reales individuales y colectivos, la situación seguirá igual, o mejor dicho peor. Es una situación perder-perder.

“Locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener diferentes resultados”. 

– Albert Einstein

Tenemos que comprender que esta es la forma que la naturaleza tiene para comunicarse y decirnos que NO estamos haciendo las cosas bien.  Por lo que el tiempo de despertar y actuar es HOY.

Cada persona tiene su propia historia, a cada quien le llega su momento detonante en diferentes tiempos y circunstancias. Te contamos brevemente cuál fue nuestro detonador y cómo comenzamos a hacer la conexión.


Nosotros nacimos y fuimos criados en Mazatlán, Sinaloa, México. No crecimos en familias de naturistas, ni científicos, ni artistas, ni ambientalistas, ni nada por el estilo. Crecimos en familias bastante “normalitas” de inicios de los 80s. Bueno, aunque mi familia (soy Caro) siempre ha sido “animalera”, en ese entonces yo aún no hacía la conexión.

Continuando con el tema del paraíso tropical, Mazatlán es conocido como la “Perla del Pacífico”, el cual tiene una biodiversidad tan rica no solo en tierra donde podemos encontrar: venados, chachalacas, mapaches pero también en el mar, donde encontramos delfines, ballenas e infinidad de especies marinas, todo esto entra en balance con las altísimas palmeras que bailan al compás de la brisa marina.

Mazatlán, Sinaloa. Vista de las 3 islas desde el Cerro de la Nevería.
Isla de la Piedra

Al terminar nuestros estudios profesionales nos fuimos a vivir al noreste del país, Monterrey, Nuevo León y Saltillo, Coahuila.  Aquí fue donde hicimos la conexión con la compasión y el activismo pro animal, aquí surgió nuestra propia familia: nuestra manada de perrhijos rescatados. Esa región es más seca, hay cerros, nopales, magueyes, osos negros, zorrillos, en verano hace un calor  seco (infernal para los que estamos acostumbrados al calor húmedo) y en invierno hace mucho frío (de ese que te parte y hace sangrar los nudillos de las manos).

Arteaga, Coahuila
Arteaga, Coahuila

Después de 8 años viviendo en esa región, toda la manada nos mudamos a Seattle, Washington, EUA. Ese clima si fue una sorpresa para nosotros porque nunca habíamos pasado tanto tiempo en un ambiente así, donde las cuatro estaciones se pueden percibir muy fácilmente.  Con mar, pero no te puedes meter porque hace  frío casi todo el año (por lo que aquí aprendimos a solo contemplarlo; además el agua es gris no azul, porque como siempre llueve siempre está nublado); hay pinos, osos Grizzly, ciervos canadienses (Elks), orcas, montañas; todo el año hay lluvia, por eso se le conoce como el “evergreen state” (el estado siempre verde).

Enumclaw, Washington

Caminar, correr, andar en bici, kayaking, acampar, senderismo, avistamiento de ballenas (aun desde la costa), entre otras actividades más al aire libre son las que se acostumbran mucho en esa región, porque hay una cultura muy arraigada del outdoor (al aire libre). A pesar del clima tan frío y lluvioso, fue aquí donde nació nuestro gran amor por disfrutar y convivir sanamente con la naturaleza.

Nuestra manada feliz disfrutando la nieve

Gracias a este tipo de experiencias en esa parte del mundo, fue que hicimos la verdadera conexión con la naturaleza y el cuidado del medio ambiente. Siempre estaremos agradecidos por ello, ya que nuestro círculo de compasión se extendió no solo a los animales sino a todos los seres vivos.  


Algunos de los elementos de los ecosistemas que mencionamos, como las tortugas y las ballenas, son especies mayormente afectadas por las acciones de la humanidad, al punto de estar en peligro de extinción. De acuerdo a National Geographic, aprox. 5,200 especies de animales se encuentran en peligro de extinguirse y las razones son muchas, pero las de mayor peso son:

“La destrucción y fragmentanción de sus hábitats; el cambio climático; la caza y tráfico ilegal; y la introducción de especies exóticas.”

Les recomendamos revisar este artículo de National Geographic España. Podrán apreciar las fotos espectaculares de muchas especies en peligro de extinción. Las fotos son tan reales, que se te apachurra el corazón (y si eres como yo, hasta lágrimas derramas) de sentir la compasión y tomar consciencia de sabernos responsables de que nuestras acciones, nuestra “normalidad”, es lo que está extinguiendo a estas criaturas tan maravillosas.

Después de vivir años en esos ambientes tan diversos, maravillosos y diferentes entre sí,  aprendimos muchas lecciones de vida, entre ellas:

  • La biodiversidad y la interconexión entre todo y todos es maravillosa, inextricable y esencial para la vida. 
  • Cada una de nuestras acciones, por mas pequeña que sea, tiene un impacto en los demás y en el medio ambiente… y viceversa.
  • La naturaleza llegó primero. Solo somos sus invitados. Es nuestra responsabilidad respetarla, adaptarnos a ella y aprender a coexistir felizmente, sin alterarla.
“Porque el árbol llegó primero”. – Imagen de la cuenta @greengames.app en Instagram

Ok, ya hicimos la conexión, ahora ¿qué sigue? Tomar acción! La “nueva normalidad” debería ser el activismo. Con activismo no nos referimos a hacer todo perfecto, ni a encadenarnos a un árbol por la eternidad ni a protestar en todas y cada una de las marchas que haya (aunque si esto es lo tuyo y está en tus posibilidades hacerlo, ¡Bienvenido sea!).

Nos referimos a una nueva forma de ser activistaspudiéramos llamarle ¿neoactivismo, tal vez?-, en la que simplemente sí nos importa lo que sucede en nuestro entorno; en la que sí nos importa nuestro bienestar, pero el de los demás y el del planeta también; en la que protestamos pacífica y compasivamente con nuestras acciones diarias; en la que nuestras desiciones y acciones -pequeñas y grandes, individuales y colectivas- están orientadas al bienestar y la preservación del medio ambiente, porque todos dependemos de él, y si seguimos destruyéndolo, nos destruimos también a nosotros mismos -y bye bye especie humana-. 

Así que la solución de las crisis (ecológica, económica, social, sanitaria, etc.) está en nuestras manos. Obviamente es más complejo que eso, pero a grandes rasgos así es. Y que mejor momento que HOY para comenzar a hacer “lo mejor que podamos, con lo que tengamos, en donde estemos”, aplicando a individuos, familias, empresas, organizaciones y gobiernos. Porque recordemos que las crisis son oportunidades para hacer cambios para progresar.

Es hora de  reconectar con nuestra esencia y el entorno; replantear creencias y decisiones; revolucionar el ser y el sistema; regenerar hábitos y cultura; reinventar modelos económicos circulares, justos y solidarios; reconstruir sociedades conscientes y sostenibles.

Mediante estas 5 acciones sencillas podemos comenzar a ser el neoactivista que las presentes y futuras generaciones necesitan, maximizando nuestra calidad de vida y minimizando nuestro impacto negativo en el medio ambiente:

  1. Aceptar que estamos viviendo en crisis, y que todos (a mayor o menor medida) tenemos responsabilidad en ella, y a la vez tenemos la solución en nuestras manos. Por lo tanto, también hay que aceptar que hay una necesidad de cambio inmediato para solucionarla.

Si, acepto que soy responsable de la problemática, pero también puedo ser parte de la solución.

  1. Replantearnos la forma en que nos relacionamos con el entorno por medio de cada una de las decisiones y acciones que tomamos diariamente, y entender el impacto que tienen en los demás y en el medio ambiente.

Aspectos básicos de nuestro día a día, como las decisiones que tomamos respecto a lo que comemos,  vestimos, consumimos, tener descendencia, actividades de recreación y comunitarias, gestión de nuestros residuos, transporte, etc. “Pequeños cambios generan grandes resultados”.

  1. Poner en práctica el ser conscientes que desear no es lo mismo que necesitar, al llevar un estilo de vida más sencillo y feliz, más conectado con la naturaleza, más compasivo, con menos cosas materiales y minimizando los residuos que generamos .
Para la higiene personal no es necesarios consumir miles de productos llenos de químicos y envases que la mercadotecnia hace ver como “necesarios”. Productos sencillos, naturales, biodegradables y sin envases, como una simple barra de jabón natural cumplen el objetivo de mantenernos limpios sin afectar el medio ambiente
  1. Observar con intención nuestro alrededor. Tenemos que entrenar a nuestros ojos para que comiencen a ver que todo lo que está en nuestro entorno (aun si estamos dentro de casa) está lleno de vida, de naturaleza, de propósito y de interconectividad. Este ejercicio también nos ayuda a desarrollar un sentido de gratitud y compasión, haciéndonos extender nuestro círculo de empatía hacia todos los seres.
Bichito feliz
  1. De forma individual y colectiva, tenemos el poder de hacer el cambio mediante nuestro voto. Votamos con cada decisión que tomamos. Votamos con cada peso que gastamos. Ejerzamos un consumo responsable.
Un ejemplo es consumir alimentos a base de plantas, a granel, solo la cantidad que necesitas, sin empaques, de productores, mercados o emprendimientos locales

¿Te das cuenta que gran parte de lo que ha provocado que las problemáticas/crisis mundiales persistan -y empeoren con el tiempo- es simplemente nuestra percepción, nuestra actitud y las pequeñas decisiones que tomamos?

Estos 5 cambios de paradigma y pequeñas acciones del neoactivismo que te compartimos, tienen el potencial de convertirse en hábitos sostenibles, los cuales contribuirán a tu bienestar y el de todos, a la preservación de la biodiversidad y del medio ambiente, y a la sostenibilidad de nuestro planeta. ¡Es ganar-ganar!

¡Tenemos el destino de las futuras generaciones en nuestras manos!¡Hagamos del neoactivismo la “nueva normalidad”! ¿Estás listo para ser el neoactivista que el mundo necesita? Déjanos en los comentarios tus ideas de acciones en favor del medio ambiente. ¡Nos encantará leerlas (y ponerlas en práctica)! ¡Gracias por ser parte del cambio ♡!

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