Cómo convertir una barra de jabón en jabón líquido

Desde que tengo uso de razón, en mi casa siempre había jabón líquido para bañarnos y lavarnos las manos. Creo que en aquel entonces solo había una opción disponible en el super, era una botella de plástico amarilla con verde de la marca Heno de Pravia (si mal no recuerdo).

Así que el jabon líquido era lo “normal” para mí, por lo que cuando me independicé seguí usando esta versión.

Pero hace ya varios años que comencé a preguntarme sobre el impacto -en nuestro cuerpo, en los animales y en el medio ambiente- que tenían los productos de higiene personal que utilizábamos, y me di cuenta que había varios problemitas con este pequeño habito de elegir jabón líquido del super:

  • Venían en botellas de plástico y terminaban en la basura (las tiendas zero waste y el reciclaje todavía no eran “populares” en México).
  • Eran de grandes marcas comerciales, por lo que contienen una gran cantidad de ingredientes químicos, la mayoría de esas marcas hacen pruebas en animales, y su nivel de biodegradabilidad es dudoso.
  • Generalmente es más caro que el jabón en barra.

Así fue como comenzamos a buscar las alternativas sólidas de higiene personal, entre ellas una simple barra de jabón. Pero no de las que venden en el super, ya que esas siguen teniendo los mismos problemitas antes mencionados. Encontrar una opción 100% natural, sin empaque, sin crueldad animal, de comercio justo en el supermercado es prácticamente imposible (literal, ya buscamos).

Esto nos indica que es complicado cambiar nuestros hábitos de consumo si seguimos pensando y haciendo lo mismo. Tenemos que expandir nuestro horizonte y cambiar de perspectiva para encontrar la solución a nuestras necesidades dentro de nuestras posibilidades. Y como siempre, la solución es lo mas evidente.

En este caso, hacerlo tu mismo o consumir lo que tenemos cerca, de productores locales, nuestros vecinos y amigos emprendedores; productos elaborados con ingredientes naturales, sin ningún tipo de crueldad. Cuando comiences a buscar con los lentes de la sostenibilidad puestos, te darás cuenta que en la actualidad hay muchas opciones que coinciden con estos valores .

Acá entre nos, la simplicidad de ingredientes, estética minimalista y multifuncionalidad de una barra de jabón me parece fascinante e inspiradora. Así que estábamos muy contentos usando jabón en barra, cuando llega la pandemia del covid19 y oh oh nos damos cuenta que usar un jabón en barra compartido no sería la mejor medida sanitaria. Entonces ¿Tendríamos que volver a usar esos jabones líquidos en botellas de plástico del super? No, gracias.

Una vez que ya eres consciente del impacto de tus acciones y que además ya lograste romper con patrones y hábitos que no te hacen bien ni a ti ni al planeta, es complicado -mental, física y espiritualmente- regresar a ellos. Así que tuvimos que pensar en opciones que siguieran cumpliendo con un consumo responsable pero que a la vez que satisficiera las medidas sanitarias durante la pandemia: que fuera un jabón natural, sin empaques, líquido, y que no fuera demasiado costoso, ya que una de las sugerencias es lavarse las manos con frecuencia para evitar contagios del virus. ¿La solución? Lo evidente, si ya tenemos una barra de jabón, simplemente habrá que convertirla en su versión líquida.


Aquí te compartimos el procedimiento que seguimos:

  • La barra de jabón hay que desbaratarla, ya sea rallándola (literal con un rallador de queso), o si como nosotros no tienes rallador, simplemente cortándola con un cuchillo en pedazos muy chiquitos. El objetivo aquí es que darle una ayudadita al proceso, por lo que entre mas pequeños los pedazos, mas fácil será disolverlo; algo así como con la materia orgánica a poner en la composta, entre mas pequeños los pedazos, mas rápido se da el proceso de descomposición.
  • La barra de jabón pesaba aproximadamente 100gr, por lo que pusimos mas o menos 500ml de agua a hervir. Después, apagamos el fuego y pusimos los pedacitos de jabón y comenzamos a revolver con una cuchara de madera, hasta que no quedaran grumos. El jabón ya estaba 100% disuelto.
  • Lo pusimos a enfriar en un frasco. Cual fue nuestra sorpresa que al estar a temperatura ambiente se solidificó.
  • Agregamos agua filtrada (hasta llenar el frasco de casi 2 litros), mientras revolvíamos con la cuchara. El jabón se hizo líquido de nuevo.

La textura final resultó muy similar a la de cualquier jabón liquido y con suficiente espuma, y ademas conservó -en menor intensidad- el aroma original. Así que nos gustó bastante el resultado.

Aunque la textura final dependerá del tipo de jabón y de la cantidad de agua que uses. Por lo que, si lo prefieres un poco mas líquido, habrá que agregar más agua hasta obtener la textura deseada, o viceversa. También se pueden agregar aceites esenciales para darle beneficios extra.

Y así obtenemos un jabón líquido, natural, económico, amigable con el medio ambiente, apoyando el consumo local y sin generar residuos.

¿Qué tal te ha parecido la receta? ¿Qué otro cambio has tenido que hacer para adaptarte a la “nueva normalidad”?

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